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La creación del término “salud mental” es una de la consecuencias de los postulados modernos de regulación social y del derecho universal al bienestar que ha caracterizado a las sociedades industrializadas de las últimas décadas. Los avances de las neurociencias permitieron hacer creíble un ideal generalizable de “salud mental para todos”. De esta manera, el paradigma se ha convertido muy rápidamente en un asunto que concierne a los derechos humanos, presente en numerosas interpretaciones y determinaciones jurídicas a todos los niveles. Pese a esta generalización, que avanza aún mucho más allá de la necesidad de la valoración pericial y forense en el ámbito judicial, la perspectiva clínica de los malestares individuales y sociales continúa ausente en la formación académica de la licenciatura de Derecho. La diversidad y complejidad de los hechos que son materia del Derecho necesitan de la interdisciplinariedad para abordar problemáticas que no pueden ser comprendidas desde una única perspectiva. Así, entre otras, cobran una renovada dimensión y actualidad las especializaciones legales y forenses de formaciones, en principio distantes del Derecho, como la Psiquiatría y la Psicología. No obstante, la experiencia de la interdisciplinariedad intentada como un equipo de compartimentos estancos, donde cada especialista lo desconoce casi todo de la perspectiva del otro, ha demostrado repetidamente sus limitaciones. Esta falta, con ser una de las características de nuestro tiempo, puede leerse también en los escritos jurídicos, donde con frecuencia el jurista plantea el informe pericial del psicólogo o del psiquiatra sin saber extraer sus consecuencias ni sus alcances. Hoy, la especialización es inevitable, pero para que sea eficaz no puede construirse sobre el desconocimiento de los saberes que se interceptan. Y menos en algunas áreas del Derecho, donde un entendimiento verdadero o falso sobre las subjetividades participantes puede jugar un papel principal en cada caso. Los debates que suscitan los temas de la Bioética son uno de los ejemplos característicos en los que la interdisciplinariedad ha alcanzado el estatuto de comité permanente. La propuesta académica del Máster SMB desarrolla una formación interdisciplinar, sistemática y gradual que introduce los conocimientos neurocientíficos, clínicos y antropológicos fundamentales que están en intersección con lo jurídico. El Máster SMB plantea a los abogados una apertura hacia nuevos marcos conceptuales, los de la clínica de lo individual y de lo colectivo, a sus nuevos instrumentos de aplicación y a sus condiciones y límites. El Máster SMB se estructura en módulos que componen diferentes itinerarios formativos, según la formación previa de cada alumno y su interés profesional específico.
Todas aquellas áreas de la práctica jurídica, médica y psicológica donde el intento de comprender las subjetividades participantes forma parte de los hechos a considerar.
Licenciados en Derecho, en Medicina y en Psicología También pueden optar a solicitar la admisión al Máster otros licenciados y diplomados en Ciencias Sociales y en Ciencias Biomédicas. La Comisión de Admisión valorará en cada caso los antecedentes académicos y profesionales de los candidatos. Para acceder al formulario de Preinscripción pulse aquí
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